lunes, 21 de marzo de 2016


En estos días, donde la actividad política está algo ‘movida’ con el proceso de investidura o no a la presidencia del gobierno, hay algo en lo que han puesto el punto de mira las noticias de la mayoría de los medios de comunicación, principalmente escritos, en los primeros días: el punto del documento pactado por PSOE y Ciudadanos que recoge la posibilidad de que, si sale adelante la investidura, se vuelva a adoptar el huso horario de Greenwich (GMT +0) como ya se había hecho, por vez primera, en nuestro país el 1 de enero de 1901[1]. De darse el cambio nos pondríamos con la hora de Portugal y Canarias, o sea, una hora menos de la que tenemos ahora (GMT +1).
Si esto es bueno o malo depende de la Comunidad. A Galicia le beneficiaría mucho si pensamos en su posición geográfica con respecto al meridiano.
Saco a colación este tema para poner en consideración el paralelismo de lo que puede pasar en un futuro próximo con lo que pasó en la España, o en el Bueu de 1931:
   En España: Tras el Real Decreto 9-3-1931 del almirante Aznar en el que se anunciaba la implantación de la hora de verano, se celebraron las elecciones[2] con una victoria republicana que provoca, dos días después, la proclamación de la República. En el primer Consejo de ministros del gobierno provisional presidido por Niceto Alcalá Zamora hay una serie de Decretos como el de Indultos generalizados, disolución de las Somatenes,... y el de Derogación del Decreto que dispone el cambio de hora.

Esto ha sido el pistoletazo de salida para que en muchos ayuntamientos de toda España hubiera bandos o proclamas en contra del Cambio Horario.
En Bueu: A raíz de los resultados de las elecciones municipales tomó posesión como alcalde de la nueva Corporación Municipal, Ramón Domínguez Ferradás y se nombraron coma vocales Riobó, Pimentel, Vidal y García. Y los primeros bandos de esta Alcaldía son: uno relativo a la asistencia médico-farmacéutica a los enfermos pobres y otro haciendo saber la anulación del decreto sobre el adelanto de la hora.
Decir que no pasó nada es decir que: los trenes llegaron, como siempre llegaban, a deshora[3]; los relojes de los ayuntamientos marcaban la misma hora oficial[4] y el Sr. Alcalde no ha tenido que ordenar a ningún cura para cambiar el reloj de la iglesia[5] por carecer éstas del mismo.


Y mientras no se aclare el panorama recordad que la noche del sábado al domingo (del 26 al 27), tenemos que adelantar los relojes una hora. Las dos de la mañana pasan a ser las tres.
Y si llegáramos al cambio GTM, aconsejaría a los “hipocondríacos horario” se prevengan contra la disritmia circadiana, síndrome de los fusos horarios o descompensación horaria (para los anglófilos “jet lag”) con unas cuantas dosis de “Bicheiro” para mitigar, con humor, los síntomas (vigilia, fatiga, irritabilidad, etc.) hasta la total adaptación de su reloj interno con el nuevo horario.


[1] Real Decreto de 26 de xullo de 1900. Con isto evitábase tamén o de que distintas provincias tiveran hora diferente.
[2] 12 de abril de 1931.
[3] Y no descarrilaron como le ocurriera a un tren de mercancías por un error del cambio de hora en el reloj de la estación de Ávila (1926).
[4] El de Bueu todavía no existía. Pero tampoco proponían cosas como los obreros de Vigo: “que el reloj de la población volviera a separarse de la hora oficial” (1904).
[5] Como tuvo que hacer el alcalde de Santiago con el Cabildo de la catedral para que adelantasen el reloj una hora (1918).

jueves, 10 de marzo de 2016

Un once de mayo de mil ochocientos treinta, un bueuense que había hecho fortuna en la emigración firmaba el Testamento ante el escribano Marcos Leonardo Agrelo de la ciudad de Buenos Aires:
Esteban Antonio del Río Estévez natural de Meiro, Parroquia de San Martín de Bueu, Jurisdicción de Cangas, Arzobispado de Santiago, Provincia de Galicia en el Reino de España, hijo legítimo de los finados D. José del Río e Dª Francisca Estévez, y vecino de esta Ciudad hallándome en pie aunque que algo achacoso por mi avanzada edad, pero en mis cinco sentidos y potencias cumplidas [...]. Declaro que soy de estado soltero que no poseo herederos forzosos ascendientes ni descendientes. Así mismo declaro que mis bienes consisten en la Casa Quinta mi Evitación en otra sin casa que está en el frente, otra más al Oeste a dos cuadras de distancia también sin Casa. En dos casas situadas en el Pueblo, una detrás de las monjas Catelinas y otra a las inmediaciones del parque de Artillería [...]. Declaro ser mi voluntad que mis dos Esclavos José y María queden libres después de mi fallecimiento [...] desde ahora dono a mi Sobrino José Antonio del Río la casa que tengo en el Pueblo [...]. Es mi voluntad que mi Albacea Reduciendo todo a moneda Metálica establezca y funde con todas las seguridades que exige la Ley. Yo quiero tres Establecimientos a perpetuidad en el lugar de mi nacimiento La Aldea de Meiro siendo el principal una Escuela de primeras Letras; En segundo un facultativo Médico para asistir de gratis a todos los enfermos pobres de la Feligresía y además que exijan su existencia, y el tercero una capellanía Eclesiástica con la pensión de decir una Misa rezada todos los días festivos y de misa. A cuyas instituciones Mi Albacea Aplicará los fondos que crea suficientes para llenar a cada una de ellas las Exigencias de la Institución [...] Nombro por mí Albacea en primer Lugar a D. José Antª Lagos y en Segundo a D. Manuel Miñán...”

Treinta y cinco años después (1865) el ayuntamiento, sin resultado positivo, reclamó a través del consulado español en Buenos Aires. Por lo que años más tarde,  10-2-1868, se reúne en la Casa Consistorial de Bueu, bajo la presidencia del alcalde D. Manuel González Plá, algunos concejales, los “mayor número de Contribuyentes” y el cura párroco de Bueu para firmar un poder a favor de Juan Benito del Río Rosales (de Domaio). Éste, desde hacía dos años, que falleciera D. Esteban Antonio del Río Estévez, estaba reclamando en Buenos Aires la herencia a favor de Ignacio del Ríos Santos (de Moaña) como heredero del testador, Dn Esteban.
El poder otorgado es para que los represente ante los Tribunales de la República Argentina para conseguir “el cumplimiento de lo que éste ordenó en junto a la escuela, Facultativo y Capellanía”.
Se aclara que lo tendrá que hacer sin “exigir de los otorgantes, por razón de gastos ni por concepto alguno la menor cantidad”.
  
 

  ¿Sirvieron para algo las gestiones? Y si sirvieron ¿Qué ha sido de la escuela, del facultativo, de la capellanía o del dinero?    
(CONTINUARÁ) 
Fuentes: Archivo Provincial de Pontevedra. Sección Protocolos Notariales. Escr. Manuel Rodal

Archivo Municipal de Bueu 

martes, 1 de marzo de 2016

Matilde Bares Giráldez, maestra de un gran número de bueuenses que han tenido que optar por la emigración tiene, en reconocimiento a su labor como docente y animadora de la cultura, una calle en Bueu y se pone bajo el paraguas de su figura a la celebración del día Internacional de la Mujer trabajadora, (y hasta ha tenido un Certamen que llevaba su nombre).
Hermana de Manuel Antonio Bares, también maestros, escritor, hombre de negocios y emigrante en Argentina. Manuel Antonio fundador y presidente del Banco de Galicia. Precisamente en esta labor de gerente del banco fue homenajeado, con las familias de los directores del Banco por otro próspero emigrante gallego, Vicente Ramos que entre otros negocios era el dueño de los principales teatros porteños como el “Cómico”, el “Comedia” y el “Colón”. Y precisamente en esta fiesta, marzo de 1906, es donde vemos reflejada la presencia de Matilde Bares en la Argentina. Un reportaje en la revista “Cara y careta” da testimonio gráfico. Este sería su único viaje a tierras americanas. Su hermano vendría un par de veces más por Bueu.



En la fotografía Manuel Antonio Bares es, de los que están de pie, el tercero por la derecha. Su esposa, Francisca Peralta de Ares de Parga, es la que está sentada delante de Manuel Antonio, con vestido claro. Delante también, pero con vestido oscuro, su hermana Doña Matilde Bares.