domingo, 27 de septiembre de 2015


En el año 1939 se crea en Cartagena (Murcia) la primera banda de “gaitas gallegas” en la Infantería de Marina Española. La “culpable” de que se constituyese esta, y de que en los actos de la Armada Española hubiese “representación de la música gallega”, fue de una gaita de Beluso y de su dueño Manolo Barros Comedeiro, en aquel tiempo infante de marina.
Conformaban la banda 32 gaitas adquiridas en un establecimiento de la calle Velázquez Moreno de Vigo. El encargado de recogerlas y transportarlas hasta Cartagena fue el mismo Manuel Comedeiro. Los componentes eran casi todos gallegos y mallorquines; y la primera pieza que tocaron fue “Baila, miña Maruxa”. Llegaron a participar en el “Desfile de la Victoria” de ese año y eso les dio el espaldarazo para que se consolidara la ”banda de gaitas en la Infantería de Marina”.
Pero se queréis  conocer los entresijos por los que se ha llegado a ello tendréis que leer la ponencia  del profesor Staffan Mörling, “A gaita galega nas bandas de música da Infantería de Mariña Española” en el libro titulado “Albeites, compoñedor@s e menciñeir@s” que contiene unos 20 artículos coordinados por Antón Patiño[1] o, de no poder hacerse con él, lo encontrareis en esta dirección:  https://db.tt/AHxt2M7P o en esta otra dirección de la Revista Aunios nº 12: https://db.tt/LQmkT0im


[1] Librería Librouro de Vigo, editora del libro.

martes, 15 de septiembre de 2015






Tal como recoge La Correspondencia Gallega del 26 de septiembre de 1907 en su pág. 2  había habido en la parroquia de Beluso, el domingo 22 de ese mes una fiesta cívico-religiosa, bajo la advocación de la Virgen del Carmen. Hay una descripción pormenorizada, lo que nos sirve para tener una idea del transcurrir de ese evento:
Hubo buen fuego de artificio y de aire confeccionado por el pirotécnico Iglesias de Bueu; las vísperas estuvieron muy animadas y concurridas, amenizando las fiestas las músicas de ‘La Lira’ de Rivadavia y él ‘Eco de Moaña’; dos bandas mejores que la mejor charanga bien organizada”. Luego habla de la misa solemne con orquestas y coros y del sermón del P.Silos, Capuchino del convento de Vigo. 
El artículo finaliza comentando el “trágico remate” de estas fiestas con el “homicidio frustrado de un joven de Cela, ocurrido a las dos de la madrugada del lunes en la taberna conocida con el nombre de ‘Pepa Sabela’ establecimiento en el que se venían celebrando los bailes dominicales, con que los jueves obsequiaban a las familias y cuyos productos constituían unos de los emolumentos para sufragar las dos o tres mil pesetas que le costaban estas celebérrimas fiestas”.