martes, 1 de mayo de 2018


Desde hace muchísimas décadas se ha reivindicado la presencia médica de forma permanente en la isla de Ons. Pero ahora, en los últimos meses, se ha vuelto a hablar de esto en la prensa, en los despachos de los distintos organismos oficiales, o en las personas y Asociaciones relacionadas con la isla.
Éstos últimos de forma expresa, sino que se lo pregunten a Celestino Pardellas, están a solicitar por lo menos dos cosas relacionadas con esto:  
·         Que en el PRUX (Plan Rector de Uso y Gestión del Parque Nacional de las Islas Atlánticas de Galicia) queden claras las competencias de cada organismo en la Isla de Ons.
·         Y que en las Islas de Cíes y Ons haya ya a partir de este verano un Servicio Permanente de Primeros Auxilios. 
Quisiera al respecto recordar el papel de los maestros-sanitaros para lo cual recomendaría leer de nuevo el artículo: “Ons, o meu paraíso de onte (VI) ¿Mestre ou sanitario?” del maestro Julio Santos Pena aparecido en la revista Aunios nº 7.[1]
Pero en esta entrada quiero aportarles la información de la solicitud en 1947, por parte de la Regidora Provincial de Divulgación de la Sección Femenina, de un Botiquín para que la maestra de la Isla de Ons pudiera atender a las urgencias haciendo curas, poniendo inyecciones, etc. 
Lo curioso es que en estas fechas non era el Jefe de Sanidad el que tenía que autorizarlo, sino que era el Gobernador Civil, a propuesta de los regidores de los ayuntamientos.
A continuación les pongo el oficio de solicitud, al alcalde de Bueu, de este trámite:


[1] Aunios nº 7 páx. 64-66 ao que podedes acceder directamente neste enlace https://bit.ly/2JItBtK

sábado, 14 de abril de 2018

 La Guardia Civil de Bueu quiere cumplir las ordenanzas, ante la nueva realidad política, y colocar una bandera republicana en la fachada del cuartel.
A menos de una semana después de la instauración de la República en el año 1931 el comandante de puesto de la Guardia Civil de Bueu envía un oficio al alcalde para que este le facilite “una bandera legítima Republicana” ya que mientras tanto ha tenido que modificar la monárquica que poseían hasta ese momento. y lo hace en los siguientes términos tal como transcribo:

Al crearse este Puesto fue dotado de una bandera monárquica costeada por el Ayuntamiento de esta Villa que en la actualidad V. tiene la honra de presidir, y como quiera que al advenimiento de la naciente República, se carece de bandera en esta Casa-Cuartel, espero merecer de la digna autoridad de V. se facilite a este Puesto una bandera legítima Republicana confeccionada con arreglo a las disposiciones vigentes, según me interesa la superioridad; significándole que en el comercio de Don Camilo Davila compré en el día de ayer tres metros de género morado para arreglar la que en la actualidad poseemos y poderla izar por ahora hasta que se me facilite la que en la presente le intereso si así lo acuerda esa junta municipal.
Dios que a V. m. a.
Bueu 19 de abril de 1931
El Comandante puesto P.a.
José García Villanueva



domingo, 1 de abril de 2018


Corren tiempos en los que los presos, las fugas, etc. están en el día a día ... Y esa misma insistencia en las crónicas de los medios de comunicación ha hecho aflorar el documento que les voy a presentar hoy y que habla de la primera[1] de dos fugas sonadas de presos del calabozo del ayuntamiento de Bueu ocurrida en el año 1900. 
El oficio que nos va a servir de guía de lo acontecido viene de la mano del mismo “carcelero” cuya explicación no sabemos si convenció al alcalde o no, pues el relato parece, cuando menos, un tanto novelado...
Pero veámoslo transcrito íntegramente:
Señor Alcalde municipal de este Ayuntamiento de Bueu[2],

Matías Jxxxxx Pxxxxxx vecino de esta villa y encargado por V. de la custodia del que se dice llamar Balbino Sxxxxxxx Pxxxxxx detenido en el depósito municipal por vendedor de Pólvora, a V. le manifiesto: Que hallándome dentro de dicho depósito con este individuo abalanzose sobre mi poniéndome una navaja de afeitar al pescuezo a lo que me intimidé y mientras tanto se apoderó de la llave, franqueó la puerta y se fugó.
Lo que participo a V. para su conocimiento y demás efectos por medio del presente que no firmo por no saber. Verificándolo a mi ruego los que suscriben en Bueu a nueve de junio de mil novecientos.
(asinan) Franco Rúa  e  José Bon


[1] Ya que, de la segunda, de consecuencias funestas, ocurrida el 7 de diciembre de 1936, puede leerse, con una pequeña biografía y acontecer de cada uno de los huidos, en la revista ‘Crónica da represión en Bueu’ de abril 2007, pág. 5-6, editada por la Asociación Amigos de Johán Carballeira.
[2] Miguel Nogueira Fráguas

lunes, 19 de marzo de 2018


El panorama político y el económico se perciben cada vez con más sombras que luces. Y para darnos una pequeña alegría, olvidándonos del pesimismo social imperante, de vez en cuando, muy de vez en cuando, hay que pararse a mirar por la ventana de la honradez. Ésta, según susurra el viento, existió. Y hasta se oyen ecos anónimos, por vergüenza, que dicen que existe.
Para muestra un botón:
Remontémonos a la primavera de 1932 y parémonos en las ordenes que el Ayudante de Marina les da a los ordenanzas de la misma en cuanto a la prohibición de aceptar cualquier regalo que trajeran a dicha Comandancia, ... pudiendo ser sancionados, según la ley, el donante y receptor del mismo...
Pero una infracción a esta prohibición ha quedado documentada cuando el Sr. Ayudante de Marina de la Capitanía del Puerto de Bueu, D. Gonzalo Torrente Piñón[1], envió un oficio al alcalde acompañado de unos “corbelos”, manifestando que una mujer intentara regalárselos.  Pero mejor es que les transcriba el oficio dirigido al alcalde de Bueu:
 Por si se digna disponer su entrega a una familia pobre de esta localidad que V. tenga a bien designar, tengo el gusto de remitirle el pescado que se acompaña, de los denominados “corbelos”; el cual fue entregado en esta Ayudantía en concepto de obsequio para la Autoridad que subscribe, por una mujer que huyó al serle rechazado en cumplimiento a mis instrucciones; sin perjuicio de la sanción que con arreglo a las leyes vigentes haya de imponerle cuando averigüe quien es la mujer de que se trata.
Bueu 27 de mayo de 1932.
(Sello y firma)  Gonzalo Torrente
Nota:
Al dorso do documento encontramos una nota manuscrita con el nombre de la persona a la que el alcalde hizo entrega del pescado. Era del lugar del Norte.



[1] Padre del escritor Gonzalo Torrente Ballester. Estuvo en la Ayudantía Militar de Marina desde 1935 hasta 1952. En julio 1936 fue el militar encargado de hacerse cargo del ayuntamiento de Bueu, deponiendo al alcalde José Gómez de la Cueva (Carballeira)..

jueves, 1 de marzo de 2018

Un mecánico de máquinas de cierre de las latas, empleado de la fábrica de Massó elevó una pregunta, en los primeros meses de 1933, al Ministerio de Trabajo y Previsión: Tal y como se pretende ¿Es preciso modificar las condiciones laborales en la industria, autorizando jornadas femeninas ilimitadas o disminuir el precio de las horas extraordinarias?
Resulta inquietante y muy raro que en condiciones normales un empleado cualificado, y por encima hermano del jefe de fabricación de envases, ponga en cuestión ante las autoridades la posible política de la empresa. ¿Cuál sería el motivo real de la pregunta? ¿Fue realizada “motu propria” o inducida?  Fuese como fuese, responder a esta cuestión hoy todavía resulta difícil. Lo cierto es que por esas fechas no había graves conflictos laborales en Massó. La empresa Massó era pionera no solo tecnológicamente sino también en las condiciones laborales. Y con respecto a las horas laborales recojo del historiador Manuel Aldao[1]: «En el reglamento de 1930 ya aparecían las horas extra»
Varias son las hipótesis posibles para entender la magnitud e intencionalidad de la pregunta, pero en lo que quisiera poner en el punto de mira es el por qué se tiene que hacer y a pesar de la respuesta, apoyada por la ley, todavía hoy seguimos con problemas similares de discriminación y explotación laboral en razón de sexo. 
Transcripción de la respuesta dada, a través de la alcaldía, por la Dirección General del Ministerio de Trabajo, al trabajador:
Por la presente ruego a V. se sirva comunicar al obrero, empleado de la fábrica de conservas de la Compañía Massó Hermanos S.A., Ángel XXXXXX que, en contestación a su escrito elevado al Ministerio de Trabajo y Previsión, la Dirección General me ordena le comunique lo siguiente: ”Que se considera no es indispensable efectuar las modificaciones que se pretenden para que pueda trabajar la industria en condiciones normales, ya que no es posible autorizar jornadas femeninas ilimitadas ni tampoco disminuir el precio de las horas extraordinarias.
Le saluda atentamente
Vigo a 14 de Julio de 1933.”

En vez de dar recetas, que cada quien llegue a alguna conclusión, aunque sea utilizando solamente el sentido común, y en el día a día obre en consecuencia.
[1] La Voz de Galicia, 4-02-2018: “Cuando Massó se adelantos a las grandes mejoras laborales” de Gladys Vázquez

domingo, 11 de febrero de 2018


Ya en la revista O Candil nº 24 titulado “100 anos de Entroido en Bueu[1], página 8, había puesto una referencia a dos comparsas, que actuaran por las calles de Bueu en el año de 1900: una infantil, dirigida por el músico Miguel Paratcha y otra llamada “LA JUVENTUD DE BUEU” bajo la batuta de José Estévez (de la Graña) que también le había musicado unas letras del maestro Ramón Bares Fariña. En la nota se menciona que van vestidos con trajes de la época de Felipe V, así como que el sastre que los confeccionó había sido el vigués Remigio Gómez.

Pero de lo que quiero ahora hacerles partícipes es de la repercusión de esta comparsa bueuense en la ciudad de Vigo: Según la portada del Faro de Vigo del 25 de febrero de 1900 en la ciudad olívica “Los aficionados a las emociones propias de estos días de carnestolendas están en desgracia. El Carnaval promete dar poco de si...”. En esta misma crónica se anuncia vendrá una comparsa de Bueu el Lunes de Carnaval diciendo que “Los que la forman visten trajes de pajes de la época de Felipe V. Cuentan con un variado repertorio[2] que dejaran oír ante la residencia das autoridades y el domicilio de los periódicos. Luego recorrerán las calles de la población, deteniéndose a tocar y cantar en algunos puntos.”
En los albores del siglo XX estaba el carnaval de Bueu dando muestras de su buen hacer por los pueblos de los alrededores y abriendo camino a otras muchas comparsas como la citada infantil del Sr. Paratcha que fueron por Marín y Cangas o, por poner algún ejemplo, As Pirilleiras, Os Mulos[3] e Vou nun Vou actuando con Xarángallo Mángallo en Marín.



[2] Eran “5 bonitos bailables
[3] Actuaron también en Lalín.

jueves, 1 de febrero de 2018

En los pueblos pesqueros como Bueu a lo largo de su historia, principalmente desde la decadencia del papel de la hidalguía clásica local en el s. XVIII, el estatus social estaba vinculado a la relación con el mundo del mar. Es aquí donde con el cambio que sufre la pesca no solo en las artes, los barcos, los procesos de conservación sino también en las relaciones laborales, comercialización, etc. que ha llevado a una transformación social con cambio radical, especialmente en el control de los elementos productivos, económico y político.
A parte de los fomentadores, conserveros, ... un elemento de este motor económico-social fue la figura del patrón (de los barcos de pesca) y por encima de éste el patrón del buque (a menudo patrón-armador).
Ser armador de un buque era ser dueño de los elementos esenciales de la pesca: redes y barcos. En que casi todos los que tenían salazón (Rosa María Avalle, los Galup, los Solabarrieta, etc.), o fábricas de conservas (Massó, Tapias, Prieto, etc.) también tenían embarcaciones menores para la pesca y, para beneficiarse de la comercialización, embarcaciones de alto porte como galeones, bergantines, goletas, etc. (familia Plá-Avalle, familia Galup, Massó, etc.).
  Lo menos frecuente en los últimos siglos era que las personas ajenas al mundo del mar se implicasen en éste como elementos de dominio y dueños de los medios productivos.
Pero mucho más raro ha sido que lo hayan hecho curas párrocos, personas que socialmente se considerasen ajenas a las “ataduras terrenales” y que están a cargo de una comunidad de creyentes o parroquia.
Bueno, si esto último es excepcional en otros lugares de nuestra costa, en Bueu no se ha dado un caso, ni dos ni tres, si no cuatro, en los últimos siglos, al menos que yo sepa.
Para no alargarnos, los citaré brevemente:
 1. Tal como recoge Marinelli, Moreira y Rodal en su «Historia de Cangas»: "El reparto de una ‘sacada’[1] en la que el socio capitalista era el abad de Bueu en 1633 fue la siguiente: la captura se divide en 14 quiñones (partes), y recibe el abad por el barco 2 quiñones, 1/2 por la dorna que auxiliaba en las faenas de pesca, 6 quiñones más por los aparejos, redes, cuerdas, etc. En concepto de diezmo dan a la Iglesia 1,25 quiñón ... "[2]

2. En la época que el abad de Bueu, Fernando de la Rúa, percibía como foro ciertas cantidades de saín, por sus casas del Berbés de Vigo[3] el abad de Beluso, Benito Mondragón, compra la mitad de un barco en 1686, en el que Muros aparece como puerto base[4].
3. En el año 1878 con motivo de un acto de conciliación por la venta de goleta-bergantín "Joven Casimiro" que fuera de la famila Galup y otros propietarios aparece entre éstos D. Benito Díaz, párroco de Beluso (era socio de la viuda de Jerónimo Galup).
4º D. Andrés Vázquez Caneda cura de Beluso desde 1963 hasta su retiro en 1993. Fue armador en asociación con una conocida familia de Beluso en un barco construido en 1974 llamado "Monte Fariño".
Quisiera rematar esta anomalía estadística de curas-armadores en un mismo ayuntamiento con el dato de que otro cura coadjutor de Bueu, Antonio Lojo, era hijo de un patrón-armador de Porto do Son, José Lojo que falleció, con tres marineros y un niño, en el naufragio que se produjo a causa de un temporal el 17 de abril de 1930.


[1] “Sacadas” … es una de las modalidades más conocidas del “cerco”. Las “Sacadas” pequeñas eran la “rapeta” y la “traiña”
[2] Vázquez Marinelli, C., Moreira Pumar, J., Rodal González, M.: «Historia de Cangas», Pontevedra, 2007, p.172
[3] Escribano Matías Avalle y Castro, AHP, Sección Protocolos Ca-1649 bis. Año 1682, f. 12 y ss
[4] Escribano Bernardo de Barros, AHP, Sección Protocolos Ca-3247 (2). Año 1688, f. 56